Este post es distinto a los demás ya que es personal, y éste es el último de mi blog, y es por eso que decidí hacerle un pequeño homenaje a mi primer yegua, quien fue muy especial para mí…
Les hago un resumen acerca de mí para que entiendan un poquito más… A mí siempre me gustaron todos los animales, pero en especial los caballos, así que de chica (5-6 añitos) me mandaron a un club de equitación, todos pensaron que era un capricho o un juego para mí ya que nadie de mi familia era de campo ni mucho menos tenía caballos. Hasta que fui creciendo y pasé por distintos clubs, a veces tenía mucha conexión con un caballo (para los que no saben, tener conexión con un caballo no es tan sencillo, es algo similar a cuando te enamorás de alguien, no lo elegís y tampoco es de cualquiera) y cuando eso pasaba y yo lo quería, no lo podía tener por cuestiones económicas….
En el 2017, yo con 19 años, apareció una yegua en mi camino, llamada Bonita, ella era de polo pero la querían vender porque para polo era demasiado alta (ya que en polo necesitan caballos bajos), entonces yo en esa oportunidad estaba con una profesora, la cual yo siempre la ayudaba en todo, entonces me pidió si quería montar a esta yegua ya que la querían hacer de salto, por supuesto no dude un minuto y dije que sí. Cuando la ví por primera vez, me enamoré al instante, y ni explicar cuando la monté, sentí que ambas nos entendíamos muy bien.. A esta yegua la iba a comprar otra alumna de mi profesora de aquel momento, pero por alguna razón no pudo comprarla, entonces mi profesora me dijo que no la iban a poder comprar y que ya no la iban a prestar más (los que entonces eran sus dueños, que la prestaban para entrenarla para salto); Ese día la monté «por última vez» para poder «despedirme» la monté y la disfruté muchísimo, pero cuando llegó el momento de bajarme, la abracé de arriba y mi profesora insistiendo que me bajara que ya había que devolverla, me bajé y la volví a abrazar de abajo y se me escaparon varias lágrimas, la solté y le dije a mi profesora de ese momento «llevátela, llevátela» y me fui corriendo a esconderme porque no daba más de dolor, creyendo que no la vería más como pasaba siempre que me encariñaba con algún caballo…
Al otro día tomé la decisión de dejar de montar hasta que por lo menos pudiera comprarme algún caballo, ya que no quería pasar más por esa situación tan dolorosa para mí… Pero después de 2 semanas pasó algo maravilloso, mi profesora de ese momento me citó para despedirme de ella, y cuando fui… ¿se imaginan que pasó? Sí!! Bonita estaba ahí, en un box, con un moño en la puerta, resulto ser que con mucho esfuerzo de mi madre y de mi profesora logré cumplir mi sueño de tener a mi propio caballo y no dejé de hacer lo que más me gusta.
Pasé muchas cosas con ella y se convirtió en lo más importante y apreciado para mí, pero este año, julio de 2019, sucedió lo peor que me podría haber pasado.. A Bonita la agarró una bacteria que la atacó por dentro y la terminó matando… A 2 meses de su muerte sigo recordándola como lo mejor que me pasó en la vida y agradezco infinitamente por haberla tenido, por eso es que decidí hacerle este pequeño homenaje, porque se lo merece y los que piensen «ay pero que tonta ponerse mal por un simple caballo» es porque no saben el amor incondicional que puede dar un caballo…
En fin, les dejo fotitos de ella para terminar este blog, gracias por leerlo…






























































































